Hoy queremos dar luz a una situación que vemos a diario desde SommerGroup® en los procesos de HeadHunting y evaluación: trayectorias sólidas, desempeños consistentes y, sin embargo, una desvinculación que aparece tras la llegada de un nuevo líder.
Cuando indagamos en las entrevistas, suele instalarse una premisa casi inevitable: “con el cambio de gestión, mi salida era sólo cuestión de tiempo”.
Pero, ¿realmente lo es?
El cambio de liderazgo no siempre es el problema. Cómo enfrentamos el cambio, sí.
Hoy la rotación natural del mercado laboral nos muestra un escenario dinámico. Lo que a la vez nos indica que los movimientos de liderazgo son hoy parte normal de las organizaciones y, con ellos, llegan nuevas agendas, prioridades y formas de gestionar. Como se para cada uno frente a esta realidad, allí está la diferencia.
Francisca ParotGerente de Búsqueda, SommerGroup®
Frente a estos escenarios, lo que observamos generalmente es una postura expectante y pasiva. Una actitud de esperar a ser convocados, de aguardar definiciones y señales para esta nueva fase.
Sin embargo, hay un punto clave que marca la diferencia: la capacidad de adaptación y (re) posicionamiento frente al cambio. Porque en ese “esperar”, muchas veces, se pierde la oportunidad de volver a ser elegido.
Y aquí aparece un punto relevante, que queremos reafirmar: Explícito o no, te tienen que volver a elegir.
La llegada de un nuevo líder redefine el tablero, incluso antes de que se tomen decisiones formales. Cambian las preguntas. Cambian las expectativas. Cambia la forma en que se interpreta el valor dentro del equipo. Y en ese nuevo contexto, nadie está completamente blindado por su desempeño hasta ese punto.
💡 Dos preguntas clave que nos deberíamos hacer entonces frente a un nuevo liderazgo:
- ¿Cómo me adapto?
Leer el estilo del nuevo líder, entender sus prioridades, observar sus primeras decisiones. La adaptación no es renunciar a la identidad profesional, sino ajustar el enfoque para seguir siendo efectivo en un nuevo contexto.
- ¿Cómo agrego valor a esta nueva gestión?
Anticiparse es clave. Identificar dónde están los desafíos del nuevo ciclo y cómo tu experiencia puede aportar a resolverlos. No desde la trayectoria, sino desde el presente.
Nuestra recomendación es simple pero decisiva: hacerse cargo. No esperar a que el nuevo líder te convoque. Debes buscar ese primer acercamiento y generar una conversación. Entender rápidamente las expectativas, mostrar apertura y dinamismo. No siempre eso garantiza continuidad. Pero cambia completamente el posicionamiento.
Porque, incluso si el resultado es una salida, el mensaje y el impacto es otro en una explicación: “Definitivamente hice todo lo que estaba a mi alcance”.
El cambio de liderazgo no tiene por qué ser el inicio del fin. Puede ser, también, una interesante oportunidad para redefinir mi propio rol, ampliar el impacto y fortalecer la propuesta de valor profesional.
Pero eso requiere moverse del “ver qué pasa” a asumir un rol proactivo en el proceso.
Es dejar de “culpar al empedrado” y comprender que, en contextos de cambio, la capacidad de leer, adaptarse y actuar a tiempo se convertirá, muchas veces, en el verdadero diferencial.
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